Asamblea Internacional – 31/03/2011

{besps}as-int-31marzo{/besps}

 

Toda Asamblea tiene, al menos tres coordenadas fundamentales: el encuentro, el trabajo y la oración. Y esta Asamblea Internacional de la AIC no podía ser menos. En esta Asamblea el “encuentro” es muy enriquecedor. Las personas participantes (muy mayoritariamente mujeres) proceden de 52 países, con todo lo que implica de diversidad de culturas y lenguas. Pero esas distintas culturas y lenguas no son impedimento para la convivencia fraterna y para el encuentro gozoso. Podríamos decir que existe en esta Asamblea una especie de Pentecostés, todo lo opuesto a Babel. En esta Asamblea se trabaja y mucho. Prácticamente, no hay tiempo libre. La Asamblea es muy consciente de que se ha reunido para trabajar y lo cumple estrictamente. Y en esta Asamblea se ora, se celebra la fe como comunidad cristiana. La celebración de la Eucaristía constituye un momento importante en el devenir de la Asamblea. Y se celebra con gozo, con devoción y con seriedad.

La jornada segunda ha transcurrido según marca el programa. Se ha comenzado a las 10 de la mañana, en el salón de plenos, con el informe de las actividades del comité ejecutivo de la AIC, seguido del informe financiero, a cargo de la secretaria general, Natalie Monteza. De ambos informes, se desprende que las actividades han sido muchas y variadas y que la economía, sin ser plenamente boyante, va bastante mejor.

También ha resultado muy importante la exposición de las prioridades del Comité ejecutivo: formación, comunicación y hermanamientos, visibilidad y búsqueda de fondos para proyectos de la AIC.

Merece la pena destacar, en esta jornada segunda, la intervención de Uca Agulló, antigua miembro del Comité ejecutivo. Su exposición versó sobre “la búsqueda de fondos como un elemento indispensable en el desarrollo de nuestras Asociaciones”. La importancia de este tema estriba en dos razones: asegurar el futuro de la AIC, y crecer y aumentar su carácter social.

El día finalizó, lógicamente, con la celebración de la Eucaristía en lengua inglesa, presidida por el P. Manuel Ginete. Y con una fiesta denominada “española”, iniciada por un grupo de chicos y chicas con discapacidad, procedentes de Bilbao, que están en un proyecto desarrollado por la AIC-España y llevado por una Hija de la Caridad de la Provincia de San Sebastián, Sor Begoña. La actuación de estos chicos y chicas emocionó a todos los asistentes y confirmó el buen trabajo de la AIC en el servicio a los más olvidados de la sociedad. No se puede olvidar la siguiente actuación de la fiesta llevada a cabo, sobre todo, por las participantes españolas con sus vestidos de faralaes y de otras regiones de España, de América Latina y de África, con sus cantos regionales y su salve rociera que puso en pie a toda la sala.

No queremos olvidarnos de algunos nombre que están presentes, a tiempo parcial o completo en esta Asamblea. Por ejemplo, el P. Eli Chaves, nuevo delegado del Superior General para la Familia Vicenciana, y de Sor Françoise Petite, delegada de la Superiora General de las Hijas de la Caridad.

Deja un comentario