El Grupo la Esperanza A.I.C. Cartagena siempre recordará al Rvdo. Padre D. Miguel Conesa Andúgar

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Como consecuencia del lamentable accidente de tráfico ocurrido en la Venta del Olivo (Cieza-Murcia), hacia las 23 horas de la noche del día 8 de noviembre, donde fallecieron 14 feligreses de la parroquia de Ntra. Sra. del Rosario, de Bullas. Entre los que se encontraba su párroco, el Rvdo. D. Miguel Conesa Andúgar, sacerdote Diocesano, también había sido nuestro Párroco y Consiliario. (Asesor Religioso) de uno de los grupos de la Asociación Internacional de Caridad de San Vicente de Paúl, concretamente del Grupo la Esperanza, A.I.C. de Cartagena.

El padre D. Miguel Conesa Andúgar, colaboraba en todo lo que el grupo organizaba. El voluntariado del grupo La Esperanza, y los niños y niñas de nuestros proyectos han podido disfrutar de un ángel tres años, tres años vividos intensamente repletos de celebraciones parroquiales: triduos, novenas, vía crucis, retiros cuaresmales, excursiones, reuniones, actividades,… siempre dispuesto a todo. Siempre se hacía presente a pesar de tan poco tiempo con el que contaba, a las 7´30h de la mañana en el proyecto desayunos, por la tarde en el apoyo escolar, participando como uno más, para alimentar con su fe a estos niños desfavorecidos, siempre con algo para repartir, al igual que en Navidad viendo sus caras de gozo y alegría cuando los Reyes Magos les hacían participes de sus regalos. Una persona inolvidable, un sacerdote ejemplar, entrañable, servicial, amable, cercano, era todo bondad, un hombre de muchísima fe, un apoyo para nosotras y para los demás, nunca decía que no a nada, siempre tenía una sonrisa para todo el mundo.

Tantos momentos buenos y felices que: «No hay palabras para expresar un dolor tan grande»

Su labor, en silencio, fue inmensa. Su sonrisa y dulzura de carácter abrió muchos corazones; su celo pastoral no conocía fronteras. Su lema era nítido: por un alma que me necesite voy al fin del mundo, un ejemplo para nosotros. Colaborador insaciable de los pobres.

¡Cuántas horas de amor a Jesús en el Sagrario! ¡Cuánto amor a María! ¡Con qué celo ser siempre sacerdote! Alentando vocaciones, acompañando a jóvenes, familias, visitando enfermos, celebrando sacramentos. Y lo mejor: él siempre feliz y alegre de entregarse, de ser sacerdote. Hoy el Padre Miguel Conesa ya goza del Paraíso junto a Jesús.

Rogamos a Dios Padre de Misericordia, que acoja a los difuntos y dé fortaleza a los familiares.

Estrella Callejas Soriano
Presidenta Diocesana A.I.C. de Cartagena

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