Encuentro Regional 2013 – Madrid-San Vicente

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El pasado día 19 de octubre del 2013, en el colegio de S. José de Valdemoro, se celebró el Vigésimo Sexto Encuentro Regional de la Delegación Madrid San Vicente.

Se contó con la asistencia del Padre Fernando Casado Consiliario Regional y del Nuevo Consiliario en el grupo de Ntra. Sra. de la Asunción, de Sor Mª. Ángeles Infante Asesora Regional y de Tina Álvarez, Delegada Regional

Asistieron representantes de nueve grupos que tenemos en la Delegación: La Milagrosa (Ávila), El Salvador (Leganés), 75 Aniversario (Madrid), S. Antonio (Madrid), Stmo. Cristo de Victoria (Madrid), S. Rafael (Madrid), Stma. Trinidad (Segovia), Virgen del Sagrario (Toledo), S. Lázaro (Zamora), Sta. Mª Castillo (Fuentesaúco) y Ntra. Sra. Asunción (Valdemoro).

Entre los que asistieron se encontraban las hermanas asesoras: Sor Carmen Jerez, Sor Vicenta Granell, Sor Josefina Pérez, Sor Lourdes Molla y Sor Mercedes López.

La intervención de Sor Mª. Ángeles nos recordó a las fallecidas: Marina Mallo Presidenta Diocesana de Madrid, y Juana Arganda de Toledo, ésta última en el fatídico accidente de tren de este verano en Santiago de Compostela.

Paloma Ramos, Presidenta Diocesana de Getafe; nos hizo un afectuoso recibimiento.

Se les agradeció a las Hermanas del colegio, por su colaboración y por cedernos las instalaciones.

El Padre Fernando, expuso el tema: «Identidad del Voluntariado Vicenciano»; inspirado en un artículo del libro del Padre Jaime Corera: «A mí me lo hicisteis».

Su ponencia trataba acerca del Voluntariado Vicenciano, de la importancia de formar mejores mujeres y hombres: cristianos, maduros y responsables, que sean mejores ciudadanos en el espíritu y estilo Vicenciano.

La AIC -Asociación Nacional de Caridad de San Vicente de Paúl en España- al estar integrada mayoritariamente por mujeres y al ser fundada por Vicente Paúl, demuestra la confianza que él profesaba a las mujeres, confiriéndoles un papel importante en el servicio a los más pobres. En esta Asociación, se practica la solidaridad y la proximidad, valores que permiten a los más desposeídos, receptores de las obras que realiza el voluntariado, ser actores de su propio desarrollo y de sus comunidades; denunciando injusticias y luchando contra las causas de las pobrezas.

La AIC, favorece el enlace y la interdependencia entre el nivel local y el nivel internacional, la base es el alma y la vida; y participa en las redes sociales públicas y privadas, de todos los países y continentes en donde se encuentra dispersa «Contra la pobreza actuar juntos» San Vicente de Paúl, se adelantaba a los tiempos, para formar a sus miembros utilizando: seminarios, jornadas a nivel nacional y encuentros.

El apostolado laical vicenciano nace de una misión de la iglesia como Jesús de Nazaret la fundó. «Iglesia Misionera».

Somos todos Iglesia; si no hay laicos y voluntarios comprometidos es todo humo, se queda todo en teoría. La construcción en comunidad, debe de ser como una casa construida sobre roca, con fuertes cimientos para sostener al interior y con buena orientación al exterior, para que sea habitable. Esto mismo sucede con las comunidades cristianas necesitan mirar hacia fuera y hacia dentro.

S. Vicente fue una persona muy activa sobre todo durante aquel concilio de Trento como todos sus contemporáneos, en aquella época. El Santo estuvo bajo la influencia del concilio de Trento, nosotros bajo el Vaticano II. Muchos de sus proyectos, el clero, cofradía surgieron de las reformas de aquel concilio. San Vicente empezó a comprender el interés; de mujeres y hombres del laicado, en el voluntariado cómo una oportunidad de ir al pobre de una forma no acostumbrada en aquella época. Fue desarrollando aquellas indicaciones de la reforma del Concilio de Trento, en una forma de influir en los laicos, para formar comunidades, fundando así las cofradías: femeninas, masculinas y mixtas.

Desde el Vaticano II el ministerio laical, se han conseguido grandes progresos, pero también ha habido detractores, la mayor parte de esta resistencia ha surgido porque una apertura de la participación de los laicos a la iglesia significa siempre reformular pensar (nuevos cambios), cambios de roles, nuevas estructuras de las jerarquías, muchas luces y sombras que los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, están intentando desatar para que todo fluya claramente entre cleros y laicos para esta «eclesiología» de todos.

Cristi fideles Laici; Sínodo 1988 sobre laicos: La iglesia tiene una dimensión secular porque está situada en el mundo.

IDENTIDAD y misión apostólica de los laicos Vicencianos de AIC.

Ser Vicenciano significa vivir la enseñanza y el mandato del Señor en relación con los pobres, es el centro y el alma, el principio vital de la propia vida cristiana. (Lucas 4, 18).

El voluntario Vicenciano debe de animar con su espíritu todas las actividades en las que se mueve; dentro de la unidad y de la caridad de la iglesia.

Los laicos Vicencianos deben de ser capaces de dirigir por ellos mismos las obras apostólicas constituidas por ellos mismos, así se cumple dentro de las instituciones vicencianas los que se conoce hoy como la autonomía de los Laicos.

Estar animado del espíritu evangélico:

Porque el grupo Vicenciano de la A.I.C u otra asociación de la Familia Vicenciana, no puede convertirse en una mera agencia de acción social que no tiene nada que ver con la iglesia e incluso actúa en contra de ellas.

Tener vivo el sentido de los pobres.

Porque Jesús nos lo enseña en el Evangelio con su vida y sus enseñanzas y porque desde el comienzo los grupos tienen como objetivo principal el servicio corporal y espiritual del pobre.

Tener claro el sentido de pertenencia:

Porque desde los orígenes, la Asociación, se expande en el mundo por el sentido de pertenencia con el que trabajan, sus voluntarias.

Por lo tanto es un deber conocer su historia y carisma para vivirlo con fuerza y atraer nuevos miembros.

Sería necesario en las reuniones leer el reglamento de vez en cuando, ya que no hay que olvidar que «uno no puede amar, lo que no conoce».

La A.I.C. tiene representación en todos los movimientos internacionales, donde defiende y se compromete, para que la justicia y las estructuras amparen y protejan a todos los necesitados, que será poco pero sería menos si no estuviéramos.

Tener una visión actualizada de la misión como fuerza transformadora.

Porque la AIC está en permanente renovación, sería bueno conocer lo que se propone como fuerza transformadora.

Porque tiene unos valores concretos: Los éticos del evangelio, promover la justicia, la equidad, la inclusión social, la tolerancia, el respeto a la dignidad de la persona y su derecho a participar en su propio destino.

Porque tiene un objetivo estratégico: contra las pobrezas y sus causas actuar juntos.

Porque nos compromete a ser profetas: ¡Dar testimonio! ¡Anunciar! ¡Denunciar injusticias hacia los necesitados!….

Porque establece redes para llevar a cabo proyectos transformadores.

La AIC trabaja con entusiasmo en la campaña «Lucha contra el hambre, Globalizada de la Caridad». Éste es un proyecto conjunto de las principales ramas de la Familia Vicentina en muchos países del mundo.

Todo esto requiere conocer y vivir la propia Identidad CRISTIANA Y VICENCIANA.

Después de unos minutos de descanso, reanudamos la reunión y en pequeños grupos, trabajamos en el tema, y cada uno elaboró una oración-compromiso para que luego en la Eucaristía.

En la misma, se impone el crucifijo a Gloria Cuevas, del grupo de Valdemoro. Dándole la enhorabuena, me comunicó, que estaba muy emocionada, ella.

Ya por la tarde Sor Mª. Ángeles presentó el estado de cuentas mediante una proyección donde, se pudo comprobar los ingresos y gastos del año 2.012 hasta la fecha.

Se mencionaron el ayer y el hoy de las diez semillas de cambio sistémico en la vida y obra de S. Vicente de Paúl, las cuales son:

  • En la vida de S. Vicente, debe de haber amor afectivo y efectivo. Ahora amor de Dios manifestado al pobre «curar, vendar y sanar».
  • Evangelización de Palabra y Obra. Testimonio y Oración.
  • Espiritualmente y corporalmente. La persona en su totalidad.
  • Ver a Cristo en el rostro del pobre. Esto es lo que nos obliga a servir a los pobres como nuestros amos y señores.
  • Chatillón, donde se organizan las caridades, los pobres sufren más por la falta de organización, que por la falta de personas caritativas.
  • Las cuentas y las reglas; fundación en la base sostenible, su empeño en la estabilidad financiera.
  • Hoy confiar en la Divina Providencia y buscar financiamientos.
  • Sencillez y transparencia, escuchar a los pobres e involucrarlos en sus proyectos para que puedan valorar sus esfuerzos.
  • San Vicente como Sta. Luisa están comprometidos con la educación y formación de los niños y jóvenes. La falta de educación es una desnutrición.
  • Colaboración con los poderes de la Sociedad. Hoy son redes sociales.
  • Su papel delante de las cortes. Hoy sería hablar con las autoridades.

Criterios para proyectos del cambio sistémico:

  • Inicio modesto y asequible.
  • Crear sentido de solidaridad.
  • Impacto social a largo alcance.
  • Trabajar en «cadena»
  • Perseverancia ante las dificultades.
  • Asumir el proyecto como propio.
  • Sostenibilidad, estructuras sociales necesarias, para que el cambio sea permanente.
  • Innovación, un cambio social significativo.
  • Convertir a los usuarios en Agentes Multiplicadores.

Espiritualidad en el cambio sistémico.

Una Espiritual Evangélica vicenciana, una fuerza que arrastra, con una visión vigorizante, es dar una respuesta a Dios, que nos amó primero.

Cristo la vid y nosotros los sarmientos. Una espiritualidad encarnada. Convertirse es cambio profundo de pensar y actuar: «No os acomodéis a vuestro mundo». Somos evangelizadores y evangelizados, así formamos un estado común que da lugar a una «Nueva Creación».

Servir a la persona, es ponerla en el centro de nuestras vidas, hacerles descubrir sus valores y cambiar las estructuras negativas en las que se encuentra inmersas, para ello nuestra actitud tiene que ser: «activa, solidaria y comprometida».

Profundicemos en la Doctrina Social de la Iglesia. «La vida, dignidad de la Persona».

Mozambique.

El padre Eugenio, nos presenta un ejemplo claro del cambio sistémico, que a lo largo de los años se ha ido mejorando y fortaleciendo.

El lugar: Nacala, Mozambique en los años 70, los «Padres Blancos» empezaron a formar un centro de enseñanza, con la guerra fueron expulsados; en el año 1992, destinaron allí a los hermanos misioneros vicencianos. Padre Manuel Velo y Miguel Canal de la provincia de Salamanca.

Se encontraron barracones a los cuales el gobierno no permitía derribar pared aunque estuvieran en ruinas. Arregladas, empezaron formando a niños y más tarde a jóvenes para que no salieran de la ciudad, les impartían formación profesional, formaron a formadores, consiguieron contratos, para que estos jóvenes hicieran prácticas en empresas. Desde luego el Espíritu Cristiano Vicenciano no les podía faltar.

Otro proyecto se llama Necuxa, es más pobre que el anterior, aquí estaba todo por hacer, darles formación desde primaria, secundaria y formación profesional (primando la agropecuaria).

El gobierno paga a los profesores.

En estos proyectos ha sido necesario crear estructuras, mucha oración, mucha paciencia y mucho dinero.

Vemos la película que el padre Opeka, nos ha enviado desde Madagascar, tenía previsto acudir a este cursillo, pero por motivos políticos, de votaciones, ha creído conveniente quedarse allí.

Ha levantado varios poblados cerca de los vertederos de basura, donde habitualmente la gente vive entre cartones y basura, buscando cosas que pudiesen vender, reciclar o incluso comer.

Enseñándoles, han construido sus viviendas y han conseguido organizar a los ayuntamientos.

Creando colegios e iglesias.

Como testimonio deja que la Providencia le llevó hasta allí.

Se valora la dificultad de aplicar el sistema, siempre hay más ayuda en los municipios pequeños.

Con este ejemplo se dio por terminado el Encuentro Regional, deseándonos una feliz vuelta a casa; y con la oración y la bendición del Padre Fernando nos despedimos.

Gracias

Valentina Álvarez

Delegada Regional de Madrid-San Vicente

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