V Encuentro Diocesano de Sevilla

{gallery}galerias/enc-dioc-sev-2014{/gallery}

El día 1 de marzo del 2014, a las 10 de la mañana, se dieron cita en la Parroquia de San Gonzalo un grupo de Voluntariado para preparar el salón en el que se celebraría el V ENCUENTRO DIOCESANO DE AIC-SEVILLA.

Poco a poco se fue llenando el salón. Saludos, recuerdos, emociones, y sobre todo alegría por vernos nuevamente juntos. ¡Todo a punto!

Se inició el acto poniéndonos en presencia de Dios y pidiéndole luz y fuerza para poder seguir siendo, en medio del mundo, testigos de su amor, llevar bondad y ternura allí donde hay egoísmo y tristeza.

La lectura de la Parábola de la «Sopa de piedras» fue el punto de partida para reflexionar sobre el valor evangélico del COMPARTIR. Efectivamente: Con pequeñas aportaciones de todos, se obtienen recursos para muchos que no tienen nada. Tras recitar el Salmo de la Solidaridad, finalizamos la oración dirigiendo al Señor nuestras peticiones.

Conchita Santiago, Delegada Regional de AIC en la Provincia España Sur (Zona de Sevilla) presenta al grupo a Pilar Candau como Presidenta Diocesana en funciones, sustituyendo a Lourdes Fernández-Palacios.

Nuestra nueva Presidenta Diocesana, inició su exposición acompañándola con una atractiva proyección en la que nos recuerda los objetivos y contenidos de la Asociación. Todo ello aparecía recogido en un tríptico que previamente se ha entregado a cada Voluntario/a.

Nos va dando detalles sobre las diferentes actividades y servicios que se llevan a cabo:

  • PROYECTO DE INSERCIÓN LABORAL
  • ACOMPAÑAMIENTO A PERSONAS HOSPITALIZADAS
  • ALFABETIZACIÓN DE ADULTOS
  • BOLSA DE CARIDAD
  • ACOMPAÑAMIENTO A PERSONAS SOLAS
  • COLABORACIÓN EN EL COMEDOR SOCIAL DE TRIANA Y EN LOS ECONOMATOS
  • HERMANAMIENTOS…

Ramón Relinque, Asesor técnico de los PROYECTOS DE INSERCIÓN LABORAL, nos presentó toda la labor que los/as Voluntarios/as han venido realizando desde el año 2010, así como la evolución que han experimentado, gracias a los conocimientos adquiridos y a la práctica diaria. Hizo hincapié en una idea fundamental: «Pasar de la Asistencia a la Promoción».

Paquita Orellana, Presidenta del grupo «Ntra. Sra. de la O» dio lectura a las actividades que en él se llevan a cabo.

Pilar Candau continuó su exposición haciendo un recorrido, a partir del año 2008, fecha en la que fue nombrada Presidenta Diocesana de AIC-Sevilla Lourdes Fernández-Palacios. Va destacando algunos de sus rasgos más significativos: la alegría en la entrega generosa, su dedicación incansable a los pobres, su ayuda incondicional a todos, la participación en todas las actividades, su capacidad de trabajo y de organización…

También tuvo la satisfacción de comprobar que los trabajos del Voluntariado Vicenciano fueron reconocidos e incluso premiados en más de una ocasión. A Lourdes se le agradeció su dedicación, haciendo hincapié en el cariño que todos hacia ella; y se le hizo entrega de un Libro que recoge los sentimientos; que su ser y su hacer, han provocado en cuantas personas se relacionan con ella.

Las lecturas de la liturgia del día estaban centradas en la confianza en Dios: «Todos debemos confiar en Dios y en su providencia, pero sin olvidar que Dios actúa por medio de las personas, por tanto, por medio de nosotros, voluntarios vicencianos, cuyo carisma es llevar, mediante nuestra actuación, la bondad de Dios a los hombres.»

Finalizada la Eucaristía, la Presidenta entregó un documento que refleja algunos de los momentos más significativos de la vida del Grupo de San Vicente de Paúl desde 1969 y el carnet, que tiempo atrás era el distintivo de pertenencia como Dama de la Caridad, a aquellas Voluntarias que pertenecen a la Asociación, desde hace más de veinte años. La disponibilidad y participación de estos Voluntarios en los trabajos y en cuantas actividades se programan se han hecho patente año tras año.

Se contó con el testimonio de Miguel Ángel, que participa en el Proyecto de hombres; agradeciendo los beneficios que está recibiendo, tanto del Centro Miguel de Mañara, proyecto de FMV, como del Voluntariado de la AIC. Sus palabras sinceras, emotivas y, como él decía, «salidas del corazón», hicieron a más de uno derramar alguna lágrima.

Todo se desarrolló en un ambiente de alegría, de verdadera fraternidad, con la satisfacción de pertenecer a una Asociación que nos permite, nos anima e impulsa a llevar a cabo la mejor de las tareas: Ser instrumento de Dios para la liberación y la promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad.

Deja un comentario