El miércoles, día 30 de septiembre, dentro de la Semana Vicenciana que celebramos en la Parroquia de San Vicente de Paúl, en Cartagena, tuvimos el gozo de contar con la presencia de nuestra presidenta nacional, Pilar García y Sara Abel.
Ellas venían a responder a la invitación de conocer a algunos miembros del grupo AIC, resurgido en la parroquia y a ofrecernos un diálogo precioso y práctico, desde Luisa de Marillac a las voluntarias de AIC. Fue una jornada intensa y productiva que se nos ha hecho muy corta.
Su comunicación no dejó indiferente a nadie:
- Fue una visita entrañable y afectiva. Sus preguntas pedían respuestas desde el corazón. Lo que más me llamó la atención fue que, más que en la acción en sí, debemos prestar atención a la escucha y observación. (Maribel P.)
- A mí, me llamó mucho la atención que nos dijera que la caridad no será realmente caridad, si vemos sólo el problema, en lugar de ver al hermano. Me hizo pensar en lo difícil que es esto; sólo con la ayuda del Señor podremos cambiar nuestra mirada. (Mª José M.)
- Fue una gran lección práctica sobre cómo debe ser el voluntariado vicenciano, a través de la visión de Santa Luisa. Nos hizo repensar sobre nuestra actitud ante los más necesitados. (Antonio P)
- Me gustó mucho tanto la presentación de la charla como el contenido. Explicaron muy pedagógicamente y entendible, el carisma vicenciano desde la personalidad de Santa Luisa de Marillac, a la vez que con las preguntas nos hacían reflexionar sobre nuestras actitudes como voluntarios. Me gustó mucho. (Beatriz M)
- Me pareció un testimonio muy bonito y me gustó que se hiciera hincapié en la importancia de la unidad entre todos los integrantes y grupos de AIC. Me gustó mucho cómo explicaron el papel y misión de Luisa de Marillac en su visita a aquellas primeras Cofradías de la Caridad. (Fátima P.)
Pues… eso… Nos ofrecieron un itinerario, un camino lleno de detalles y verbos importantes, de la mano de Santa Luisa, para hacer de nosotros mejores servidores, eficaces y sensibles, de nuestros hermanos, los pobres.
Desde aquí, les agradecemos profundamente su participación, así como, la cercanía, el afecto y el testimonio que nos mostraron. Muchísimas gracias.






