La Familia Vicenciana de Albacete y el profesorado del colegio María Inmaculada se reunieron en la parroquia de S. Vicente de Paul para celebrar la festividad de nuestro Patrón en una Eucaristía, compartida con la Jornada mundial del Emigrante y del Refugiado.
La celebración estuvo presidida por el obispo de Albacete, D. Ángel Román y concelebrada por el Vicario de Pastoral Social, el padre Santiago Azcárate C.M., el Delegado pastoral de Inmigración y Emigración D. Diego Urrea, y demás sacerdotes.
En su homilía D. Ángel recordó a S. Vicente como hombre de dedicación total a los pobres que supo coordinar a los que más tenían con aquellos más desfavorecidos y vulnerables, con un corazón misericordioso, dándoles la dignidad que les correspondía. Agradeció a los Misioneros Paules su labor en el mundo y en la Diócesis «son una alegría y una riqueza» al igual que el resto de la Familia Vicenciana. En cuanto a la Migración, subrayó que es un drama y a la vez una riqueza. Que la iglesia tiene la misión de ser brazos abiertos para acoger a todos los hijos de Dios.
Nos recordó que todos estamos llamados a ser mensajeros de paz, de una paz de acogida y también a dejarnos acoger.
Recordó las palabras del Papá en Canarias, «cerrar grifos que provocan la inmigración», instándonos a tener una labor profética de denuncia ante los gobiernos con valentía y con misericordia.
¡San Vicente de Paul, intercede por nosotros!















